Política Nacional de Seguridad Pública 2025–2031
Componentes, ejes y lectura estratégica
La Política Nacional de Seguridad Pública ordena la nueva arquitectura institucional del sector, pero su valor dependerá de cómo logre traducirse en capacidades reales de gestión, coordinación territorial y reducción del temor.
Ámbitos de acción
La Política Nacional de Seguridad Pública 2025–2031 funciona como el marco rector del nuevo Sistema de Seguridad Pública. Su objetivo general es reducir los delitos violentos y el temor en la ciudadanía, fortaleciendo la coordinación interinstitucional y orientando la acción pública con evidencia. La política se estructura en un objetivo estratégico, seis ámbitos de acción y líneas de acción que luego deben traducirse en estrategias, planes, programas y acciones concretas.
Ámbitos de acción
1. Prevención en niñez, adolescencia y juventud
Busca disminuir la participación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en delitos, tanto como víctimas como infractores. Para ello, pone el foco en intervención temprana, sistemas de alerta, apoyo a familias y cuidadores, prevención de trayectorias delictivas y coordinación entre instituciones sociales, educativas, policiales y judiciales. La idea de fondo es intervenir antes de que la violencia se consolide como trayectoria de vida.
2. Prevención territorial
Apunta a reducir delitos y temor en barrios urbanos, localidades rurales, condominios de vivienda de interés público y espacios públicos. Su énfasis está en participación comunitaria, cohesión social, recuperación y apropiación del espacio público, planificación urbana y rural, control de incivilidades y presencia institucional. Es el ámbito más directamente conectado con la seguridad cotidiana y con el rol de municipios, gobiernos regionales y comunidades.
3. Control del delito
Agrupa las capacidades más directamente asociadas al control estatal: orden público, control de armas, control fronterizo, seguridad privada, prevención del crimen organizado y respuesta frente a nuevas amenazas. Su lógica es fortalecer la capacidad operativa del Estado para anticipar, contener y desarticular fenómenos delictivos complejos, especialmente aquellos asociados a violencia, mercados ilegales y criminalidad organizada.
4. Persecución penal
Se orienta a mejorar la persecución de delitos de alta complejidad, delitos violentos, delitos contra la propiedad y delitos vinculados al crimen organizado. El foco está en aumentar la capacidad investigativa, mejorar el esclarecimiento de delitos, fortalecer la coordinación con el Ministerio Público y robustecer el uso de información e inteligencia criminal. Es el ámbito que conecta la seguridad pública con la eficacia del sistema penal.
5. Sanción, cárceles y reinserción social
Aborda uno de los puntos críticos del sistema: cárceles sobreexigidas, violencia intrapenitenciaria, corrupción, reincidencia y operación criminal desde recintos penitenciarios. La política propone reducir la violencia intrapenitenciaria, la reincidencia y los focos de corrupción mediante segmentación carcelaria, gestión penitenciaria, control interno y programas de reinserción social.
6. Atención y protección a víctimas
Busca mejorar la atención oportuna y la protección de personas víctimas de delitos. Incluye atención especializada, acceso a información sobre procesos judiciales, protección frente a amenazas o represalias y promoción del bienestar personal. Este ámbito es relevante porque instala a la víctima no solo como fuente de denuncia, sino como sujeto de protección, acompañamiento y reparación institucional.